Diferénciate con la mejor atención al cliente

No hace falta decir que a día de hoy la competencia en el mercado es muy dura, tanto a nivel offline como online, y cuesta mucho diferenciarse de las otras empresas por mucho que se invierta en campañas de marketing y comunicación. En CDmon somos muy conscientes de este hecho y, desde el primer día, hemos apostado por la atención al cliente como el valor añadido que nos diferencia de la competencia.  Aquí tenéis el decálogo que hemos creado a partir de la experiencia con nuestros clientes durante todos estos años.

1. Invertir en atención al cliente
El servicio de atención al cliente tiene que convertirse en cultura, practicada y mantenida por todos los miembros de una empresa. La clave es capacitar a todo el personal de las herramientas y tácticas necesarias para crear un equipo efectivo que interactúe con los clientes y los deje satisfechos.

2. Escuchar a los clientes
Siempre hay que escuchar lo que tienen que decir los clientes de una empresa. Tener el feedback de los clientes es imprescindible para diseñar estrategias de marketing y comunicación a nivel online y offline, ya sea a través de correos electrónicos, encuestas o entrevistas. Conocer la opinión de los clientes es básico para determinar si el servicio de atención al cliente es satisfactorio o hay que modificarlo.

3. Encontrar similitudes con tus clientes
Una buena manera de conocer de antemano a los clientes que se ponen en contacto con una empresa es investigando en su negocio o proyecto, buscando elementos que pueda haber en común y que se puedan utilizar en la comunicación directa. El objetivo es que los clientes se identifiquen con la empresa y que forme parte de su vida.

4. Abordar las quejas
Cuando una empresa recibe una queja, hay que tomar el control de la situación reconociendo y resolviendo el problema, estableciendo un diálogo enfocado a la solución hasta que el cliente pueda volver a un estado de satisfacción. La mayoría de clientes que expresan sus problemas y la empresa es capaz de solucionarlos satisfactoriamente están dispuestos a realizar negocios de nuevo.

5. Utilizar un lenguaje positivo
Para evitar problemas de malas interpretaciones debido a una comunicación que para el cliente pueda ser ofensiva, negativa o poco productiva, hay que utilizar siempre un lenguaje positivo enfocado a hacer sentir bien al receptor. Hay que tener en cuenta que la comunicación escrita puede dar lugar a interpretaciones muy diferentes dependiendo de quién la lea.

6. Asegurar con paciencia la calidad del servicio
Siempre hay que tomarse el tiempo necesario a atender una queja o problema, anteponiendo la calidad a la rapidez. Para los clientes, aunque la mayoría de personas quieran las cosas ‘aquí y ahora’, la calidad del servicio es mucho más importante a la velocidad.

7. Finalizar la conversación con el problema resuelto
Los clientes, como es natural, siempre buscan solucionar sus posibles problemas y, si este hecho no se da, les provoca insatisfacción. Siempre hay que demostrar al cliente que lo más importante para la empresa es resolver sus problemas, que los problemas del cliente son los problemas de la empresa.

8. Apartarse del camino del cliente
Algunos clientes prefieren tomar las riendas y basarse en contenido como tutoriales, guías y preguntas frecuentes para solucionar sus problemas ellos mismos antes de llamar o contactar. Hay que determinar qué canales de atención al cliente son más adecuados para ofrecer un servicio oportuno y satisfactorio, sin olvidar considerar a aquellos que prefieren usar el contenido corporativo como otra forma de servicio.

9. Demostrar interés y agradecimiento
Si un cliente muestra interés en una empresa, se acerca, dedica tiempo e invierte dinero en ella, lo peor que se puede hacer es demostrar indiferencia. Hay que demostrar que para la empresa el interés de los clientes no pasa desapercibido. Con pequeños gestos se puede demostrar el aprecio y dar a entender al usuario que vale la pena acercarse a la empresa.

10. Utilizar el elemento sorpresa
Al utilizar un incentivo, regalo o trato especial que el cliente no se espera, es más sencillo generar reciprocidad, agradecimiento y lealtad por su parte, y si se le suma el elemento sorpresa, el efecto suele ser mayor. Con estos actos el cliente se sentirá suficientemente agradecido como para convertirse en prescriptor de una empresa.
 

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Guest
Dimecres, 17 Octubre 2018

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