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Tu primer encargo como freelance: qué necesitas antes de buscar clientes

¿Eres un freelance?

Conseguir tu primer cliente como freelance hace ilusión. También puede dar bastante vértigo.

De repente, alguien está dispuesto a pagarte por diseñar un logo, editar un vídeo, hacer unas fotografías, escribir unos textos o crear una página web. Y aparecen todas las dudas a la vez: ¿cuánto cobro?, ¿cómo presento mi trabajo?, ¿necesito un contrato?, ¿y si me pide cambios infinitos?

No hace falta tener una marca perfecta, una oficina, ni diez años de experiencia para empezar. Pero sí conviene preparar algunas cosas antes de buscar clientes. Así, cuando llegue la primera oportunidad, no tendrás que improvisarlo todo en cinco minutos.

Ten claro qué servicio vas a ofrecer

Decir “hago un poco de todo” puede parecer una ventaja, pero a un posible cliente le ayuda más saber exactamente en qué puedes ayudarle.

Intenta resumir tu servicio en una frase sencilla:

  • Diseño identidades visuales para pequeños proyectos.
  • Edito vídeos cortos para TikTok e Instagram.
  • Creo páginas web para profesionales y negocios locales.
  • Hago fotografías de producto para tiendas online.
  • Escribo contenidos para blogs y redes sociales.

No tiene que ser una decisión para toda la vida. Es simplemente una forma de explicar qué haces ahora y facilitar que las personas adecuadas piensen en ti cuando necesiten ese servicio.

Prepara un portfolio, aunque todavía no tengas clientes

Aquí aparece el bloqueo de siempre: necesitas proyectos para conseguir clientes, pero necesitas clientes para tener proyectos.

La solución es crear tus propias muestras.

Puedes rediseñar la identidad de un negocio ficticio, preparar una campaña para una marca inventada, editar un vídeo con material propio o crear una web para un proyecto personal. Lo importante es que esos trabajos enseñen lo que sabes hacer y el tipo de encargos que te gustaría recibir.

En cada proyecto puedes explicar brevemente:

  • Cuál era la idea.
  • Qué problema querías resolver.
  • Qué decisiones tomaste.
  • Cuál fue el resultado.

No necesitas publicar veinte trabajos. Tres proyectos bien presentados dicen mucho más que una carpeta llena de archivos sin contexto.

También puedes aplicar algunos principios de copywriting para explicar con claridad qué haces y a quién puedes ayudar.

Crea un espacio donde reunir tu trabajo

Puedes empezar mostrando tus proyectos en Instagram, TikTok, Behance o LinkedIn. Sin embargo, una web propia te permite reunirlo todo en un lugar que controlas tú.

No tiene que ser una web enorme ni complicada. Si no sabes por dónde empezar, puedes consultar esta guía para crear un sitio web desde cero. Para empezar, puede tener únicamente:

  • Una presentación breve.
  • Los servicios que ofreces.
  • Tres o cuatro proyectos.
  • Una forma de contacto.

Tu web también puede crecer contigo. Hoy puede ser un portfolio sencillo y mañana incluir casos de éxito, testimonios, tarifas orientativas o un formulario para solicitar presupuesto.

Además, registrar un dominio con tu nombre, alias o marca hace que tu trabajo sea más fácil de encontrar y recordar. Con cdmon puedes registrar tu dominio y elegir un plan de hosting para publicar tu espacio en Internet. Si todavía no tienes claro qué nombre utilizar, consulta nuestra guía sobre cómo elegir un dominio para tu proyecto.

Utiliza un correo que puedas mantener a largo plazo

Una dirección como hola@tunombre.com resulta más fácil de relacionar con tu proyecto que una cuenta creada hace años con un nombre aleatorio.

Tener un correo con tu propio dominio también te permite separar los mensajes personales de los profesionales y construir una identidad más coherente. Si quieres saber cómo funciona y qué ventajas ofrece, te explicamos qué es un correo corporativo y cómo conseguir el tuyo.

No significa que ya tengas que comportarte como una empresa enorme: simplemente ayuda a ordenar las conversaciones y a que tus clientes identifiquen tus mensajes con facilidad.

Puedes crear direcciones sencillas como:

  • hola@tunombre.com
  • contacto@tunombre.com
  • proyectos@tunombre.com

Decide cómo calcularás tus precios

No existe una tarifa universal para todos los freelancers. El precio depende del tipo de trabajo, el tiempo necesario, tu experiencia, la dificultad del proyecto y el valor que aportas.

Antes de hablar con clientes, calcula al menos una referencia. Ten en cuenta:

  • Las horas que necesitarás.
  • El tiempo dedicado a reuniones y mensajes.
  • Las herramientas o recursos que tendrás que pagar.
  • El número de propuestas y revisiones incluidas.
  • Los impuestos y otros gastos relacionados con tu actividad.

Evita poner un precio únicamente pensando: “Como es mi primer cliente, cobraré cualquier cosa”. Empezar no significa que tu tiempo no tenga valor.

También puedes preparar paquetes sencillos. Por ejemplo:

  • Diseño de logotipo.
  • Identidad visual básica.
  • Identidad visual completa.

Así, el cliente puede entender mejor qué recibe en cada opción y tú evitas empezar cada presupuesto desde cero.

Prepara una plantilla de presupuesto

Un “sí, te lo hago por 200 euros” enviado por mensaje deja demasiadas preguntas abiertas.

Un presupuesto sencillo debería indicar:

  • Qué trabajo vas a realizar.
  • Qué materiales debe entregarte el cliente.
  • Qué incluye el precio.
  • Cuántas revisiones están incluidas.
  • Cuánto tardarás aproximadamente.
  • Cuándo y cómo se realizará el pago.
  • Durante cuánto tiempo será válida la propuesta.

También conviene aclarar qué no está incluido. Por ejemplo, si el presupuesto cubre el diseño de una web, pero no la redacción de sus textos o la creación de fotografías.

Cuanto más claro quede desde el principio, menos posibilidades habrá de escuchar después el temido: “Ya que estamos, ¿puedes añadir también esto?”.

Utiliza un contrato, también con personas conocidas

Un contrato no es una señal de desconfianza. Sirve para que ambas partes sepan qué se ha acordado.

El documento puede recoger aspectos como:

  • El alcance del proyecto.
  • Las fechas previstas.
  • La forma de pago.
  • Las condiciones de cancelación.
  • El número de cambios incluidos.
  • Cuándo se entregarán los archivos finales.
  • Quién podrá utilizar el trabajo y de qué manera.

Esto también es importante si el cliente es un amigo, un familiar o alguien que conoces de clase. Precisamente en esos casos es fácil dar cosas por supuestas y terminar entendiendo algo diferente.

Según el tipo de encargo, puede ser recomendable solicitar una parte del pago antes de empezar y el resto al entregar el trabajo. Deja siempre esa condición acordada por escrito.

Define cómo será tu proceso de trabajo

No necesitas montar un sistema complicado. Solo debes saber qué ocurrirá desde que alguien contacta contigo hasta que termina el proyecto.

Un proceso básico podría ser:

  1. El cliente explica qué necesita.
  2. Tú haces algunas preguntas para entender el encargo.
  3. Envías el presupuesto y las condiciones.
  4. Ambas partes aceptan el proyecto.
  5. Recibes el primer pago, si lo habéis acordado.
  6. Empiezas a trabajar.
  7. Presentas la propuesta y realizas las revisiones incluidas.
  8. Entregas los archivos finales.
  9. Envías la factura y cierras el proyecto.

Tener estos pasos claros te ayudará a parecer más profesional, pero, sobre todo, te evitará bastante caos.

Establece límites antes de necesitarlos

Trabajar como freelance no significa estar disponible las 24 horas.

Antes de aceptar encargos, piensa cómo quieres gestionar:

  • Tus horarios de respuesta.
  • Las reuniones.
  • Las peticiones urgentes.
  • Los cambios adicionales.
  • Los mensajes durante el fin de semana.
  • Los retrasos provocados por la falta de materiales del cliente.

Puedes ser flexible sin convertir cada proyecto en una emergencia. Si una petición queda fuera de lo acordado, puedes preparar un presupuesto adicional o ampliar el plazo.

Decir “esto no estaba incluido, pero puedo añadirlo por este precio” es mejor que aceptar todos los cambios y terminar trabajando muchas más horas de las previstas.

Infórmate sobre cómo facturar tu trabajo

Antes de cobrar por un encargo, debes conocer las obligaciones fiscales y administrativas aplicables a tu situación y a tu país.

En España, el inicio de una actividad profesional debe comunicarse a Hacienda mediante el alta censal correspondiente antes de comenzar las operaciones. La Seguridad Social, por su parte, incluye en el régimen de autónomos a quienes realizan una actividad económica lucrativa de manera habitual, personal y directa. Puedes consultar la información actualizada en la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.

No te fíes únicamente de frases como “si ganas menos de cierta cantidad, no pasa nada”. Cada situación puede ser diferente. Si tienes dudas, consulta con una gestoría o con un profesional antes de emitir tu primera factura.

Si eres menor de edad, también necesitarás revisar qué trámites puedes realizar y qué autorización puede ser necesaria.

Prepara una forma sencilla de recibir encargos

No obligues a quien quiera trabajar contigo a investigar cómo localizarte.

Incluye una llamada a la acción clara en tu web o portfolio:

¿Tienes un proyecto en mente? Cuéntame qué necesitas, qué plazo tienes y cuál es tu presupuesto aproximado.

También puedes preparar un pequeño formulario con estas preguntas:

  • ¿En qué consiste el proyecto?
  • ¿Qué necesitas exactamente?
  • ¿Para cuándo lo necesitas?
  • ¿Tienes un presupuesto orientativo?
  • ¿Dónde puedo ver información sobre tu proyecto o marca?

Estas respuestas te permitirán saber si el encargo encaja contigo antes de organizar una reunión.

Checklist antes de buscar tu primer cliente

No necesitas tenerlo todo perfecto, pero intenta contar con esta base:

  • Un servicio que puedas explicar en una frase.
  • Varias muestras de tu trabajo.
  • Un portfolio o una web sencilla.
  • Una dirección de correo profesional.
  • Unos precios de referencia.
  • Una plantilla de presupuesto.
  • Un contrato básico.
  • Un proceso de trabajo definido.
  • Un método para controlar pagos y facturas.
  • Información sobre tus obligaciones fiscales.

No esperes a sentirte completamente preparado

Casi nadie se siente preparado para su primer encargo. Siempre habrá algo que todavía no sepas hacer, una herramienta que no domines o una situación que no habías previsto.

La idea no es tener montado un estudio profesional antes de enviar tu primer mensaje. Es disponer de una base que te permita enseñar lo que haces, explicar cómo trabajas y evitar los problemas más habituales.

Empieza con algo pequeño: elige tus mejores proyectos, registra un nombre que te represente y crea un espacio donde puedan encontrarte. Con cdmon, puedes dar forma a tu portfolio y tener tu propio lugar en Internet para que, cuando llegue ese primer cliente, sepa exactamente quién eres y qué puedes hacer por su proyecto.

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