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¿Has migrado tu web? Los registros DNS que no debes olvidar

Migrar una web no consiste únicamente en copiar sus archivos y su base de datos al nuevo alojamiento. Para que el dominio, el correo y el resto de los servicios continúen funcionando, también debes revisar su configuración DNS.

Si no tienes claro qué son las DNS o qué función cumplen sus registros, puedes consultar primero nuestra guía sobre qué son los DNS, sus registros y servidores. Te ayudará a entender cómo conectan tu dominio con la web, el correo y otros servicios.

A continuación, veremos cuáles son los registros DNS más importantes y cómo saber cuáles debes cambiar y cuáles conviene mantener durante la migración.

Por qué debes revisar los registros DNS al migrar una web

Cuando cambias de alojamiento, normalmente debes actualizar los registros que conectan la web con el servidor. Sin embargo, otros registros pueden seguir siendo necesarios para que funcionen el correo, los subdominios o las herramientas externas.

Imagina que trasladas una tienda a otro local: tienes que actualizar su dirección, pero no por ello debes cambiar también su teléfono o su servicio de mensajería. Con los registros DNS ocurre lo mismo: modifica únicamente los relacionados con los servicios que vas a trasladar.

Antes de empezar, guarda una captura de la zona DNS completa. Así podrás comprobar después que no falta ningún registro y recuperar la configuración anterior si cometes un error.

Dónde puedes encontrar los registros DNS de tu dominio

Los registros DNS no se encuentran dentro de WordPress ni entre los archivos de tu web. Se gestionan desde el panel del proveedor encargado de las DNS de tu dominio, que puede ser cdmon u otra empresa.

Para localizarlos, entra en ese panel y busca un apartado llamado «Gestión DNS», «Zona DNS» o similar. Allí encontrarás una lista con los registros A, AAAA, CNAME, MX y TXT que utiliza tu dominio.

Ten en cuenta que el proveedor donde registraste el dominio no siempre es el mismo que gestiona sus DNS. Si no sabes dónde encontrarlas, comprueba cuáles son los servidores DNS o nameservers configurados con Dig Web Interface. Introduce tu dominio, selecciona NS en el campo «Type» y pulsa «Dig». La herramienta mostrará unas direcciones parecidas a estas:

ns1.proveedor.com
ns2.proveedor.com

El nombre del proveedor que aparece en esas direcciones puede ayudarte a saber en qué panel debes realizar los cambios. Si sigues sin localizarlo, consulta con la empresa donde tienes registrado el dominio o con tu proveedor de alojamiento.

Una vez dentro de la zona DNS:

  • Guarda una copia o captura de todos los registros actuales.
  • Comprueba qué servicio utiliza cada uno.
  • Cambia únicamente los registros que te indique el nuevo proveedor.
  • Conserva los relacionados con servicios que continuarás utilizando, como el correo o una plataforma externa.

El nuevo proveedor de alojamiento debe facilitarte los valores que necesitas introducir. No tienes que adivinarlos ni modificar todos los registros: normalmente solo tendrás que actualizar aquellos que conectan la web con el nuevo servidor.

Ahora que ya sabes dónde encontrar tu zona DNS y has guardado una copia de su configuración, conviene entender para qué sirve cada registro. Así podrás identificar cuáles debes actualizar durante la migración y cuáles tienes que conservar para que el correo, los subdominios y otros servicios continúen funcionando.

A continuación, repasamos los registros DNS más importantes y qué debes hacer con cada uno.

Registro A: el que conecta el dominio con la web

El registro A conecta un dominio o subdominio con la dirección numérica del servidor donde se encuentra la web, conocida como IPv4. Normalmente, tendrás que actualizarlo cuando traslades tu web a un nuevo alojamiento

Por ejemplo:

@ → 192.0.2.10

En la configuración DNS, el símbolo @ representa el dominio principal, por ejemplo, tudominio.com. El número que aparece a su lado es la dirección del servidor donde está alojada la web. Cuando cambies de alojamiento, tendrás que sustituir esa dirección por la que te facilite el nuevo proveedor.

También debes comprobar si tienes subdominios, como blog.tudominio.com, tienda.tudominio.com o panel.tudominio.com, que apuntan a una dirección propia.

Solo debes modificar aquellos que se hayan trasladado al nuevo alojamiento. Si alguno continúa funcionando desde el servidor anterior o desde otra plataforma, conserva su configuración actual.

Registro AAAA: comprueba también la dirección IPv6

El registro AAAA cumple una función similar al registro A, pero conecta el dominio con una dirección IPv6, un formato más reciente de dirección de Internet.

Aunque muchas configuraciones todavía utilizan principalmente direcciones IPv4, también debes comprobar si existe algún registro AAAA. Si este continúa apuntando al alojamiento anterior, algunas personas podrían acceder a la web antigua mientras otras ven la nueva.

Antes de modificarlo, confirma que el nuevo alojamiento admite direcciones IPv6 y consulta qué valor debes utilizar. No lo elimines sin comprobar antes para qué sirve.

CNAME: no pierdas de vista www y otros alias

Un registro CNAME hace que un nombre funcione como alias de otro dominio, es decir, conecta una dirección secundaria, como www.tudominio.com, con otra dirección, como tudominio.com, para que ambas muestren la misma web.

Por ejemplo:

www → tudominio.com

Esto hace que www.tudominio.com muestre la misma web que tudominio.com.

También puede utilizarse para conectar subdominios con servicios externos, como una plataforma de newsletters, una tienda online, un sistema de reservas o una herramienta de atención al cliente.

Durante la migración, comprueba especialmente:

  • La dirección con www.
  • Los subdominios conectados a servicios externos.
  • Los registros utilizados por una CDN.
  • Las conexiones con herramientas de marketing o analítica.

Durante la migración, comprueba si sigues utilizando estas plataformas. Si continúan activas, conserva sus registros CNAME tal y como están. No los cambies para que apunten al nuevo alojamiento, porque la tienda, el sistema de reservas u otra herramienta vinculada podría dejar de funcionar. Si no reconoces algún registro, consulta con tu proveedor antes de modificarlo o eliminarlo.

Registros MX: necesarios para seguir recibiendo correos

Los registros MX indican qué servidores deben recibir los mensajes enviados a las cuentas de tu dominio.

Si solo estás migrando la web y quieres mantener el correo en el proveedor actual, no debes cambiar los MX. Copia sus valores y prioridades exactamente como aparecen en la configuración anterior.

Por ejemplo:

10 mail1.proveedor.com
20 mail2.proveedor.com

El número marca la prioridad. El servidor con el valor más bajo suele ser el primero al que se intenta entregar el mensaje.

Si también vas a migrar el correo, crea primero las cuentas en el nuevo servicio y copia los mensajes que necesites conservar. Puedes seguir nuestro tutorial para migrar tus cuentas de correo a un nuevo servidor. Cambia los registros MX únicamente cuando el nuevo sistema esté preparado para recibirlos.

Modificar los MX demasiado pronto puede provocar que algunos mensajes lleguen al servidor antiguo y otros al nuevo.

SPF, DKIM y DMARC: protege la entrega de tus correos

Los registros relacionados con la autenticación del correo ayudan a demostrar que los mensajes enviados desde tu dominio son legítimos. Una migración mal planteada puede eliminarlos o dejarlos apuntando a un servicio que ya no utilizas.

Los tres registros principales que cumplen esta función son SPF, DKIM y DMARC. Cada uno realiza una comprobación diferente, pero juntos ayudan a evitar la suplantación de identidad y a reducir el riesgo de que tus correos terminen en la carpeta de spam. Si quieres conocer con más detalle cómo funcionan juntos, consulta nuestra guía sobre seguridad del correo electrónico: SPF, DKIM y DMARC.

SPF

SPF suele configurarse mediante un registro TXT. Indica qué servidores están autorizados para enviar correo en nombre del dominio.

Podrías encontrar un valor similar a este:

v=spf1 include:proveedor.com ~all

Si mantienes el mismo proveedor de correo, conserva el registro. Si cambias de servicio o utilizas varias plataformas para enviar mensajes, el SPF debe incluir todas las fuentes autorizadas.

Un dominio solo debería tener un registro SPF. Si necesitas autorizar varios servicios, deben aparecer dentro de una misma configuración.

DKIM

DKIM añade una firma digital a los correos que envías desde tu dominio. Esta firma permite al servidor que recibe el mensaje comprobar que procede realmente de tu dominio y que nadie ha modificado su contenido durante el envío.

Para configurarlo, el proveedor de correo o la plataforma de email marketing te facilitará uno o varios registros TXT o CNAME. Su nombre suele tener un formato parecido a este:

selector1._domainkey.tudominio.com

Si cambias de proveedor, tendrás que solicitar unas nuevas claves DKIM y añadir los registros que te indique el nuevo servicio. No mantengas únicamente los anteriores, ya que corresponden al proveedor que utilizabas antes.

DMARC

DMARC permite indicar qué debe hacer el servidor receptor cuando un mensaje no supera las comprobaciones de SPF o DKIM. También puede enviar informes sobre posibles intentos de suplantación.

Suele encontrarse en un registro TXT asociado a:

_dmarc.tudominio.com

No lo elimines durante la migración. Si has cambiado la forma en la que envías correo, revisa que la política continúe siendo compatible con la nueva configuración.

Registros TXT de verificación: pequeños, pero importantes

No todos los registros TXT están relacionados con el correo. Muchos servicios los utilizan para comprobar que tienes control sobre un dominio.

Es posible que encuentres registros de verificación para:

  • Google Search Console.
  • Microsoft 365.
  • Plataformas de email marketing.
  • Redes sociales.
  • Sistemas de pago.
  • Herramientas de seguridad.
  • Servicios de analítica o publicidad.

Aunque un registro parezca una cadena de letras y números sin sentido, no lo elimines sin comprobar su origen. Podrías perder la verificación del dominio en una herramienta que todavía utilizas y, como consecuencia, dejar de acceder a algunas de sus funciones o datos.

Subdominios: revisa cada uno por separado

Tu dominio principal y sus subdominios no tienen por qué estar alojados en el mismo lugar. Por ejemplo, puedes trasladar tudominio.com a un nuevo alojamiento, mientras tienda.tudominio.com continúa conectada a una plataforma de comercio electrónico y campus.tudominio.com sigue mostrando tu plataforma de formación.

Antes de cambiar la configuración DNS, revisa adónde apunta cada subdominio:

  • Si el subdominio también se traslada al nuevo alojamiento, actualiza su registro con los datos que te facilite el nuevo proveedor.
  • Si continúa utilizando el mismo alojamiento o servicio externo, conserva su registro tal y como está.
  • Si no sabes para qué se utiliza, no lo modifiques ni lo elimines sin consultarlo antes con tu proveedor.

Si actualizas únicamente el dominio principal y no conservas correctamente la configuración de los subdominios, algunos servicios podrían dejar de funcionar.

Registros SRV y CAA: menos visibles, pero no prescindibles

Los registros SRV se utilizan para localizar determinados servicios dentro de un dominio. Pueden formar parte de configuraciones de telefonía, mensajería, Microsoft 365 u otras aplicaciones.

Los registros CAA, por su parte, indican qué autoridades certificadoras pueden emitir certificados SSL para el dominio. Una configuración CAA incorrecta podría impedir que el nuevo hosting genere o renueve el certificado.

No todas las webs utilizan estos registros, pero, si aparecen en tu zona DNS, cópialos y consulta su función antes de cambiarlos.

Cuidado al cambiar los servidores DNS

Los servidores DNS, también llamados nameservers, indican en qué proveedor se guarda y se gestiona toda la configuración DNS de tu dominio. Los registros DNS son las instrucciones que contiene esa configuración: dónde está alojada la web, qué servicio gestiona el correo o adónde apunta cada subdominio.

Para conectar el dominio con el nuevo alojamiento, el proveedor puede pedirte que cambies únicamente el registro que dirige la web o que sustituyas los servidores DNS completos. No es lo mismo:

  • Si cambias solo el registro de la web, esta apuntará al nuevo alojamiento, pero el correo, los subdominios y los demás servicios conservarán su configuración.
  • Si cambias los servidores DNS, trasladarás toda la gestión DNS al nuevo proveedor. Antes de hacerlo, tendrás que copiar allí todos los registros existentes, incluidos los relacionados con el correo, los subdominios y las herramientas externas.

Por ejemplo, puedes trasladar tudominio.com a un nuevo alojamiento y mantener el correo en Google o tienda.tudominio.com en una plataforma externa. En ese caso, solo debes cambiar la dirección de la web y conservar los registros de los servicios que continúan funcionando desde otros proveedores.

Si cambias los servidores DNS sin copiar toda la configuración, la web podría funcionar, pero podrías dejar de recibir correos, perder algún subdominio o desconectar herramientas externas.

Si tu dominio utiliza DNSSEC, una medida adicional de protección para las DNS, pide ayuda a ambos proveedores antes de llevar a cabo el cambio. Una configuración incorrecta podría impedir que algunas personas accedan al dominio.

Antes de cambiar las DNS, asegúrate de que la web ya se ha trasladado y funciona correctamente en el nuevo alojamiento. Si utilizas WordPress y todavía no has completado este paso, puedes seguir nuestra guía para migrar una web con Duplicator.

Reduce el TTL antes de la migración

El TTL indica durante cuánto tiempo pueden guardar los servidores una respuesta DNS antes de consultarla de nuevo.

Reducirlo unas horas o un día antes de la migración puede facilitar que el cambio hacia el nuevo servidor se actualice con mayor rapidez. No elimina completamente el periodo de propagación, pero reduce el tiempo durante el que algunas redes conservan el valor anterior.

Cuando hayas terminado la migración y confirmado que todo funciona, puedes devolverlo a su valor habitual.

Si ya has hecho el cambio, solo tendrás que esperar a que caduque la información guardada anteriormente. En nuestra guía sobre cómo comprobar la propagación de DNS explicamos cómo verificar qué destino está devolviendo el dominio desde diferentes ubicaciones.

Lista de comprobación después de cambiar las DNS

No des por terminada la migración en cuanto aparezca la página de inicio. Comprueba uno por uno los servicios asociados al dominio:

  • El dominio funciona con y sin www.
  • El certificado SSL se carga correctamente.
  • Las páginas internas y el área de administración responden.
  • Los subdominios continúan disponibles.
  • Puedes enviar y recibir correos.
  • Los registros SPF, DKIM y DMARC están publicados.
  • Las herramientas externas siguen reconociendo el dominio.
  • La web apunta al nuevo servidor desde distintas redes.
  • No quedan registros A o AAAA que dirijan accidentalmente al alojamiento anterior.

Mantén el hosting antiguo activo durante un margen prudente. Así podrás recuperar información o revisar su configuración si detectas algún registro olvidado.

Una migración no termina al copiar la web

Los archivos y la base de datos no son lo único que debes trasladar. También tienes que revisar los registros DNS, que conectan el dominio con la web, el correo y otros servicios. Si olvidas alguno o lo configuras de forma incorrecta, una parte de estos servicios podría dejar de funcionar.

Guarda la configuración anterior, modifica únicamente los registros necesarios y verifica el resultado antes de cancelar el antiguo alojamiento. Si necesitas conocer mejor su funcionamiento, puedes consultar nuestra guía sobre qué son las DNS y cómo se modifican.

Si vas a migrar tu web a cdmon, nuestro equipo puede ayudarte a revisar la migración y evitar que el cambio afecte al correo, los subdominios o los servicios conectados a tu dominio.

Preguntas frecuentes

¿Qué registro DNS debo cambiar al migrar una web?

Normalmente, tendrás que actualizar el registro A para que el dominio apunte a la IPv4 del nuevo servidor. También debes revisar el registro AAAA si utilizas IPv6 y los CNAME relacionados con www u otros subdominios.

¿Tengo que cambiar los registros MX al migrar el hosting?

Solo si también vas a cambiar el servicio de correo. Si el correo continúa con el mismo proveedor, debes conservar los registros MX y sus prioridades.

¿Cuánto tarda en propagarse un cambio de DNS?

Depende del TTL anterior, de la configuración del proveedor y de la información almacenada por cada red. Durante ese periodo, algunas personas pueden acceder al servidor anterior mientras otras ya llegan al nuevo.

¿Puedo eliminar los registros DNS que no reconozco?

No es recomendable. Pueden pertenecer al correo, a un subdominio o a una herramienta externa. Averigua para qué se utiliza cada registro antes de borrarlo.

¿Cambiar el registro A modifica también el correo?

Por lo general, no, siempre que el correo utilice sus propios registros MX y estos no se modifiquen. Aun así, conviene comprobar si algún servicio de correo depende de un nombre que apunta al mismo servidor.

¿Es lo mismo cambiar de hosting que transferir un dominio?

No. Cambiar de hosting significa trasladar la web o el correo a otro servidor. Transferir el dominio supone cambiar la empresa registradora que lo gestiona. Ambos procesos pueden realizarse por separado. Si también quieres cambiar la empresa que gestiona el dominio, consulta cómo transferir tu dominio a cdmon.

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